GLORIETAS
En cruces de calles y
carreteras cada vez son más
comunes las «glorietas» y
sus particulares normas para
acceder, circular y salir de
ellas. Veamos qué debes tener
en cuenta para hacerlo sobre
dos ruedas con seguridad.
BASTA acercarse (a pie) a una glorieta
y observar el tráfico que pasa por ella para
darse cuenta que, con el reglamento en la
mano, a la mayoría de quienes circulan por
ellas se les podría amonestar por unas faltas
u otras: no respetar la prioridad de paso
(quien accede debe dejar paso a quien circula
por ella), circular por el carril equivocado
cuando se va a abandonar (el interior, cruzando
el exterior al salir), bloqueándola cuando
hay atascos...
Así que, cuando nos toca pasar por una
glorieta, tendremos que tener todo eso en
cuenta, eso más algo importante que nunca
hay que olvidar cuando se anda sobre dos
ruedas: para nosotros la prioridad es evitar
las situaciones de riesgo y de nada sirve «tener
la razón» si por culpa de otro acabamos
con un susto o un golpe. Recuerda siempre
que dos de cada tres accidentes de moto tienen
como culpable un coche, así que lo que
haremos no será «buscar» el toque de quien
está haciendo algo mal, sino prever esa situación
y evitarla. Para eso recuerda nuestra
primera lección: pulgar izquierdo siempre
a punto en la bocina, pues un aviso a tiempo
nos salvará la mayoría de veces.
Puntos negros
En nuestros recorridos
diarios todos conocemos
«puntos negros»
en los que nos esperan
malas sorpresas: socavones
ocultos, asfaltos pulidos, rejillas
de ventilación, manchas de
grasa... Envíanos los que conozcas a
scootermania@mpib.es indicando «puntos
negros» y recopilaremos para su
publicación aquellos más comunes: así
ninguno caeremos en esas «trampas».
1 INCORPORACIÓN
Los que circulan por la glorieta tienen preferencia y hay que esperar la oportunidad de que nadie venga por el carril al que vas a incorporarte, pero ¡cuidado! si enseguida hay otra salida: es muy posible que venga alguien circulando por el carril interior con intención de salir por ahí, cruzando el carril exterior por el que tú te ibas a incorporar (correctamente ya que estaba libre). Él lo habrá hecho mal y, llegado el caso, la policía y su seguro lo saben igual que tú y yo (él creerá que «ha trazado bien»), pero evitar esa situación de riesgo es tan sencillo como esperar a que esté a tu altura e incorporarte con la vista puesta en su parte trasera izquierda... que seguramente desapareceráenseguida por tu derecha (por esa salida). Este es de esos casos en los que hacer las cosas correctamente no es garantía de hacerlas con seguridad (por culpa de los demás... pero están ahí).
2 SALIDA
Ya estamos dentro de la glorieta y ahora es nuestro turno de hacerlo bien: cuando la siguiente salida sea la tuya deberás cambiarte al carril exterior para salir desde ése y no desde el interior. Si no lo haces así estarás cometiendo el mismo error al que nos enfrentábamos antes y te expones a que haya otro vehículo circulando por el carril exterior, en cuya trayectoria de cruzarás tú, y ya sabemos que eso en moto no es nada interesante que ocurra. Por cierto si la zona no es habitual y te das cuenta que te vas a pasar «tu» salida (seguramente circulando por lo tanto por dentro), NO frenes para salir por ahí como sea: evita esa situación de riesgo y da tranquilamente otra vuelta a la glorieta, pues a fin de cuentas ésa es una de sus grandes ventajas.
3 ATASCO
Cuando aumenta la densidad del tráfico en las inmediaciones de una glorieta el atasco parece inevitable, pero demasiadas veces lo que en realidad ocurre es que la torpeza de quienes por allí circulan provoca retenciones en el acceso a la intersección: las calles o carreteras de salida están vacías mientras los accesos a la glorieta permanecen bloqueados. Como tú vas sobre dos ruedas podrás moverte pese a ese bloqueo, pero observa bien cómo se están moviendo los demás antes de decidir por dónde pasarlos para evitar lo de siempre: no hay que cruzarse en la trayectoria de otros, o por lo menos elegir un pasoque nos ponga en un riesgo mínimo de que alguien decida salir por ahí de repente.
4 ¡PRACTICA!
Quizás te parezca insólito, pero las glorietas son uno de los lugares mejores para practicar nuestro dominio real de nuestra moto: se trata de ser capaces de decidir por dónde queremos que ella vaya. Acuérdate cuando llegues a una glorieta despejada y da varias vueltas decidiendo, a base de fuerza en el manillar, por dónde quieres pasar exactamente, cambiando de línea en plena inclinación, tocando el freno delantero y aguantando con los antebrazos la tendencia que seguramente notarás a abrir la trayectoria... Cuando llegues a la certeza que dominas totalmente la moto o scooter que llevas, y no al revés, cuando «mandes» realmente tú, habrás dado un gran paso en tu técnica de conducción. Muchos jamás llegan a ese nivel y, en una situación apurada, tendrán menos posibilidades de contarlo luego como anécdota.
No te olvides
- La mayoría entra,sale y circula por las glorietas mal,pero nuestra misión en pasar por ellas sin incidentes, no «tener la razón» a cualquier precio.
- Prevé la trayectoria de quien circula contigo y evita cruzarte en esa línea.
- Entra con decisión: un scooter automático, aún de sólo 125cc, acelera mejor que la mayoría de conductores con su coche.
- Permanece atento a todo el tráfico a tu alrededor: quienes están delante, detrás, a tus lados y los que van a entrar.
- Pulgar izquierdo en la bocina: un aviso a tiempo casi siempre te salvará, y más vale prevenir que curar.
- Si te equivocas, da otra vuelta a la glorieta pues ésa es una de sus ventajas, y sal con tranquilidad por donde debías en lugar de frenar y crear una situación apurada.
El truco
Nunca insistimos bastante
en lo importante que es
tener las presiones adecuadas
en las ruedas de
cualquier moto o scooter:
en esta época navideña
puedes regalarte un manómetro
de mano (tipo
«bolígrafo» por ejemplo)
con el que podrás estar
seguro de tus mediciones
en cualquier sitio donde
haya aire a presión, pero
por si no lo tienes y llegas
un día a una gasolinera
de cuyo medidor no
te fías, el truco es tan
sencillo como no bajar
nunca las presiones que
lleves. Una presión baja
puede provocar una caída
fácilmente, mientras que
llevarlas demasiado altas
es menos perjudicial. Si
el manómetro indica de
más, evitarás quedarte
con poca presión. Así
que ya sabes: o usas un
manómetro fiable o evitas
quitarles aire.
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