Taxis y aparcamientos
La ciudad está llena de taxis cuyos inesperados movimientos puede ponernos en dificultades. Las motos apenas tienen problemas de aparcamiento, pero no pueden dejarse de cualquier manera
REPASAREMOS este mes un tema de
actualidad, cómo aparcar nuestra moto en la cuidad,
y también cómo circular rodeados de taxis y librarnos
de sustos. Aunque los taxistas son profesionales
de la conducción, como los conductores de autobús
o los repartidores, lo cierto es que todos estos colectivos
tienen comportamientos que muchas veces parecen
más de conductor eventual que de alguien que
debe conocer muy a fondo el comportamiento del tráfico,
los problemas que se presentan y las actitudes
que empeoran esos problemas: cruces bloqueados,
falta de facilidades a quienes salen de accesos difíciles,
cambios repentinos de carril o de dirección... por
no citar algunas infracciones tan comunes como el no
respetar las prioridades de paso, el no ceder éste a los
peatones en pasos de cebra, no respetar los semáforos
o los carriles de dirección obligatoria, etcétera.
Pero no nos ocuparemos de esto este mes, sino de
algo que debemos tener en cuenta cuando circulamos
por una ciudad con mucha presencia de taxis: cuando
viajan con pasajero están sujetos a los caprichos
de éstos, que pueden pedir una parada improvisada,
o que no estaban seguros de su destino y de repente
quieren parar «aquí y ahora». Y cuando viajan sin pasajero,
también pueden ser imprevisibles pues puede
aparecer alguien que le detenga en cualquier parte y,
por desgracia, no suelen dejar pasar la oportunidad de
dejar de ir sin carga, sea cual sea el estado del tráfico
detrás suyo.
Taxi parado
Al igual que en su día vimos que ocurre con los autobuses,
cuando un taxi está parado en el borde derecho de la calzada
seguramente es que un viajero va a subir o bajar de él a la
acera: es, pues, muy mala idea intentar pasar por la derecha de
ese taxi (entre éste y el bordillo) porque nos encontraremos ese
peatón repentinamente. Por otra parte, un taxi que está circulando
despacio y por la derecha también es posible que vaya a detenerse
en cualquier momento, cuando el taxista o/y el propio viajero
identifiquen su destino, o si alguien le detiene para cogerlo si iba
vacío. En ambos casos, y si el tráfico no nos deja otra opción que
ir detrás suyo, debemos dejar amplio margen y tener preparadas
«escapatorias» para que cuando se detenga no nos coja por
sorpresa. Recuerda la norma número uno de las dos ruedas: jamás
ir «pegado» al vehículo que nos precede.
Taxi en movimiento
El que un taxi esté circulando por la derecha y lentamente
nos hace pensar que va a efectuar una parada pronto y por
tanto alertará nuestros sentidos, alejándonos de su parte trasera
o mejor incluso adelantándole. Pero eso no significa que debamos
«bajar la guardia» cuando seguimos a un taxi que circula por un
carril central: fíjate en su interior... ¿Lleva pasajero? Si no, deberemos
prestar algo de atención a los alrededores (aceras) además
de al tráfico delante nuestro, pues si aparece un peatón levantando
la mano posiblemente ese taxi que nos precede frenará
de improviso para intentar dejar de circular vacío. Si llevaba pasajero,
¿está quieto y tranquilo o parece estar buscando algo? En
ese caso cuidado, quizás está llegando a su destino, que no conoce
con exactitud, y puede pedir al taxista que se detenga, cosa
que tal vez haga. En general no es buena idea circular detrás de
un taxi: pásale, o mantén una distancia de seguridad extra.
No te olvides
- Atención dentro del tráfico
urbano a taxis, también
autobuses o furgonetas de
reparto, pues pueden hacer
paradas inesperadas con
más facilidad que el resto de
vehículos en circulación.
- No sigas demasiado cerca
jamás a ningún vehículo, pero
ten especial cuidado con los
taxis porque no sólo dependen
de ellos mismos sino de los
caprichos del pasajero.
- Nunca pases por la derecha
de un taxi parado al lado de
la acera, y cuidado en calles
de un solo carril por ambos
lados: de un taxi se bajan
pasajeros, que muy raramente
miran antes de abrir la puerta
y podrías llevártelo puesto.
- Ten claro siempre por dónde
pasarás al taxi que te precede
a la primera oportunidad que
te dé el tráfico para hacerlo,
así además tendrás una
«escapatoria» preparada en
caso de parada súbita.
- La acera es de los peatones y
nosotros somos, en nuestra
moto, intrusos agresivos para
ellos: no circules por ella,
llévala de -o al- aparcamiento
despacio y discúlpate si
cortas el paso a alguien.
- No aparques tu moto donde
obstaculice movimientos
de otros vehículos, porque
posiblemente tengan poca
consideración con tu frágil
«dos ruedas».
- Si debes aparcar en la acera,
hazlo donde no moleste a
los viandantes: ni cerca del
bordillo, ni sobre todo al lado
de las fachadas.
El truco
Subir (y bajar) bordillos
puede ser más complicado
de lo que parece, sobre
todo para scooter con
ruedas pequeñas para los
que un bordillo normal es
un obstáculo notable, y
cuya altura libre al suelo
suele ser pequeña. Si tienes
que subir a la acera,
echa un vistazo alrededor
primero para ver si la
altura del bordillo es algo
inferior en algún punto,
o si éste está «roto» (sin
canto vivo) o mejor aún
si hay un rebaje (entrada
de garaje): por ahí subirás
mejor.
Al «atacar» el
bordillo, hazlo siempre
en ángulo recto (perpendicular
a la calle) porque
si lo haces en ángulo la
rueda no subirá, resbalará
y es muy fácil (y habitual)
sufrir una caída por este
motivo; haz las maniobras
que debas, mejor tenlo
previsto desde unos metros
antes, pero «entra»
recto. Una vez la rueda
delantera arriba, sigue
con algo de gas para
conseguir algo de inercia
sobre todo si el bordillo
es alto, pues sin inercia
la rueda trasera podría no
subir bien. Y ya está. A
la hora de bajar, aguanta
cada rueda con los frenos
para evitar impactos violentos:
si baja de golpe y
se hunde la suspensión
es fácil que los bajos del
scooter o la moto (la quilla
si tiene carenado) se
dañen contra el bordillo.
Aparcar en la calzada
La opción más evidente para aparcar nuestra moto cuando
llegamos a nuestro destino es la propia calzada: los ayuntamientos
cada vez se conciencian más de la necesidad de reservar
espacio para las dos ruedas, y de paso quitárselo a los cuatro
ruedas limitando así su presencia y mejorando la circulación.
Si llegamos donde hay aparcamiento de motos, debemos dejarla
allí, y hacerlo «en batería» según estén las señales, no bloqueando
otros espacios. Si no, no la dejes nunca entre los coches: les
impediremos la maniobra de salida y posiblemente fuercen la situación
golpeando nuestra moto y tirándola al suelo; harán mal,
pero no pongas tu moto en esa trampa y evitarás problemas.
Cuando no hay espacio en la calzada, la alternativa es la acera,
pero no «vale todo».
Aparcar en la acera
Tengamos claro que la acera es para los peatones: no circules
por ella con el motor en marcha. Como recurso para dejar
nuestra moto nos viene muy bien, pero atención. No la dejes
al lado de las fachadas, pues las personas mayores o invidentes
usan las paredes de guía y apoyo. No la dejes en el otro extremo,
al lado del bordillo, si pueden aparcar coches, porque no podrán
abrir sus puertas (o tirarán la moto al hacerlo). No la dejes cerca
de paradas de autobús (impedirás el acceso a éste de los pasajeros),
ni bloqueando aunque sea parcialmente pasos de cebra u
otros accesos (metro, garajes). Un buen sitio es, cuando la acera
tiene árboles, entre los huecos de éstos, ya que por allí no pasa
nadie y no molestará además de estar bien resguardada.