VÍAS RÁPIDAS. Circular con tráfico fluido
En tu scooter eres el rey de la ciudad gracias a su agilidad,
vas limpio, puedes llevar tus cosas en el hueco, no tienes
problemas para aparcar...
¿Son los 125 perfectos? No,
hay una situación en la que se ven en desventaja frente a
otros scooter o motos de mayor cilindrada y prestaciones,
y frente al tráfico rodado general: en las vías rápidas o
circunvalaciones, cuando el tráfico es fluido, en nuestros 125
deberemos circular con precaución y tomarnos ese trayecto
con calma y el rabillo del ojo puesto en el retrovisor.
Ya
sabemos que la ley no permite superar los 90 hasta 120 km/h
en esas vías, y que un 125 está ahí en cuanto a prestaciones,
pero aquí tratamos de analizar las situaciones reales con las
que te enfrentarás, no las teóricas.
Precaución
Y la realidad será que, en circulación fluida y según qué
modelo tengas, deberás circular por el carril de la derecha
o como mucho el central, «compitiendo» con el tráfico
mediano (furgonetas, autocares) o pesado. No vayas
colocado «apartado» en tu carril, no «dejes pasar» a
quien venga detrás de ti aunque parezca más rápido: si lo
es realmente, que adelante adecuadamente por el otro
carril sin ponerte en peligro; si tú te apartas para que pase
«justo», te estás exponiendo a un riesgo innecesario: no lo
hagas.
Si, por otra parte, vas siguiendo a (por ejemplo) un autocar
y crees que puedes pasarlo por poco, tampoco lo intentes
salvo que haya una evidente ventaja a tu favor: cuando
le estés pasando por la izquierda y llegues a su altura,
perderás su «rebufo» y el viento te dejará clavado, no
podrás pasarle y estarás obstaculizando otros coches
que llegarán por ese carril, mucho más deprisa. Evita esa
situación de riesgo, no quieras adelantar a toda costa.
Circulando a buen ritmo, no te pegues demasiado al
vehículo delante tuyo ni le sigas desde el centro del carril:
prepara siempre «escapatorias» entre carriles por si se
detienen de golpe.
Tómate, pues, tu paso por estas vías rápidas como un
trámite: no descuides tu atención hacia delante ni hacia
atrás (retrovisores) y te librarás de sustos y situaciones de
riesgo.
No te olvides
- Mantén una actitud defensiva ante los vehículos más rápidos que tú: siempre atento a los retrovisores.
- No circules «apartado» a la derecha de ningún carril: quien quiera o pueda pasarte, que lo haga como es debido.
- No sigas al vehículo que te precede demasiado cerca ni justo en mitad del carril: prepara escapatorias.
- No intentes adelantar a autocares o camiones que circulen sólo algo más despacio: su rebufo puede dejarte «parado» con tráfico rápido detrás de ti.
Vía rápida atascada. Es tu hora
Es la hora punta y, pese a los múltiples carriles de la
vía rápida, la cantidad de tráfico es tal que el atasco es
inevitable: los coches avanzan lentamente, pasan largos
ratos parados, y sus conductores están distraídos con sus
radios, leyendo el periódico o discutiendo a través del
móvil. Es una situación de tráfico compleja, más parecida
a la que encuentras dentro de la ciudad que en una vía
rápida, pero hay que afrontarla exactamente como la
de un atasco urbano, con ciertas ventajas: no hay tráfico
de frente, no hay semáforos (o rara vez), y las únicas
oportunidades que tienen los otros conductores de hacer
giros es en las salidas o incorporaciones, con lo que estos
no serán tan repentinos como entre calles.
De entrada, ten algo claro: la ley no permite circular por
los arcenes (salvo en un ciclomotor, que debe hacerlo en
autovía) ni «entre carriles» con tráfico rodado (si están
detenidos la cosa cambia). Sin embargo, para quienes
vamos sobre dos ruedas los arcenes son la parte más
segura y despejada de la vía, y merece la pena arriesgar
una posible sanción (raro) a cambio de la mayor seguridad
y rapidez que conseguiremos. En ese caso, si el arcén
izquierdo está despejado y accesible (cuidado con ciertas
juntas de asfalto) debe ser tu favorito: no hay accesos,
suele estar más limpio de cristales y restos de accidentes y
es más difícil que quien está en ese lado (conductor) abra
una puerta de improviso o sin mirar antes. Por la derecha
no sólo se acumula más suciedad (riesgo de pinchazo o
resbalón) sino que un pasajero puede abrir una puerta
de repente y, por supuesto, tendrás problemas cuando se
acerque una salida o incorporación.
En cualquier caso hay que evitar circular «como un coche
más», en mitad de tu carril y demasiado cerca de quien te
precede: en caso de frenazo tu moto no se detendrá tan
rápido como un coche, no podrás esquivar el de delante y
es posible que quien te siga esté distraído y frene tarde. No
les des esa oportunidad: colócate cerca de las separaciones
de los carriles, aunque sea parado.
No te olvides
- No circules «como un coche más» en mitad de tu carril y pegado al de delante.
- La ley no permite circular por el arcén, pero es lo más seguro para nosotros: es mejor una multa que un golpe.
- Cuidado con el arcén derecho: siempre está más sucio y un pasajero puede abrir una puerta.
- Atención cuando vengan incorporaciones o salidas: habrá movimientos entre carriles, quizás bruscos y repentinos.
Moto segura, piloto seguro
Por mucho cuidado que tengas, si tu moto tiene algún problema no sólo no podrás reaccionar a tiempo ante una situación de riesgo, es que ¡sólo ir montado será un riesgo! La diferencia entre coches y motos no es sólo que las motos sólo se sostienen sobre dos ruedas, es que además esas dos ruedas «pisan» un trozo muy pequeño de asfalto ya que deben ser capaces de inclinarse en las curvas, frente a la huella plana de cada una de las cuatro ruedas de un coche.
Así, un coche con los neumáticos muy gastados o con presiones erróneas sigue andando casi igual de bien, incluso con una rueda pinchada, pero una moto es inconducible con una rueda pinchada y sólo con que la rueda delantera esté unas décimas por debajo de su presión correcta notaremos una pérdida de manejabilidad pudiendo tener una caída sólo por ese motivo.
Si quieres ser un piloto seguro, el primer paso consiste en estar seguro que tu moto también es segura: revisa las presiones de ambas ruedas con frecuencia, aprende enseguida si pierden algo y cuánto, y aunque no pierdan nada no te olvides de controlaras cada cierto tiempo, y tampoco dejes que los neumáticos lleguen a desgastarse tanto que notes su mal estado a los mandos.
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