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Guardar las distancias evita las colisiones en cadena
Hay que mantenerla siempre y en desplazamientos numerosos y en ciudad, con mayor motivo. Si no se respeta puede llegar a provocar colisiones en cadena. ¿Qué es? Exacto, la distancia de seguridad. Te contamos qué es, cómo guardarla y qué sucede si no lo haces.

En 2005, 3.172 conductores no guardaron la distancia reglamentaria de seguridad. Esta conducta puede tener graves consecuencias. En última instancia, puede provocar colisiones en cadena: el simple frenazo de un vehículo, en condiciones de tráfico denso, se transmite caravana atrás como un efecto dominó.

Pero, ¿qué se entiende por distancia de seguridad? Según la Dirección General de Tráfico (DGT), «es aquella distancia entre vehículos que permite detenerse en caso de frenado brusco sin colisonar con el vehículo delantero, teniendo en cuenta para ello, la velocidad de circulación y las condiciones de frenado y adherencia de la carretera». Piensa que ante una frenada inesperada, en primer lugar, el conductor debe asimilar la situación, después tiene que actuar y, por tanto, frenar, y finalmente, el coche debe responder. En función de la velocidad a la que se esté circulando en ese momento, se necesitarán más o menos metros para parar por completo el vehículo.

CÁLCULO RÁPIDO
Para saber cuál es la distancia más conveniente entre vehículos no es necesario estudiar matemáticas. Tráfico aconseja aplicar la «regla del cuadrado». Así, si por ejemplo, vamos a 90 kilómetros por hora, multiplicamos el nueve por sí mismo. El resultado es 81, que son los metros que debemos dejar con el vehículo precedente. Si circulamos a 50 km/h, la separación será de 25 metros (cinco por cinco). Por su parte, desde el Real Automóvil Club (RACC), aconsejan dejar la mitad en metros de la velocidad a la que se circule. Por ejemplo, si se va a 100 kilómetros por hora, debe haber un espacio de 50 metros.

Pero, ¿qué sucede si nos encontramos inmersos en unas condiciones de tráfico denso o en un atasco? Es materialmente imposible mantener esta distancia «ideal» entre coches. Las carreteras tienen una capacidad máxima que oscila entre 1.500 y 2.000 vehículos por carril y hora. En estas circunstancias, de manera inevitable, circulamos muy pegados los unos a los otros. Lo primero que hay que hacer es elegir el carril adecuado e ir muy atentos a las maniobras de los demás. Del mismo modo sucede en las congestiones, donde, a pesar de la dificultad, tenemos que adecuar nuestra velocidad al resto de los vehículos y guardar una separación mínima que nos permita reaccionar ante una retención brusca.

AGRESIVIDAD
Aunque es cierto que en algunas situaciones es difícil mantener la separación ideal, ¿por qué algunos conductores se empeñan en pegarse a la parte trasera de nuestro automóvil en condiciones de tráfico fluido? Según el responsable de Seguridad Vial del Real Automóvil Club de Cataluña (RACC), Luis Puerto, «porque se trata de conductores agresivos que se pegan por detrás para que se les deje el carril libre. Esto es una actitud incívica y peligrosa, ya que puede causar accidentes. Por otra parte, los automovilistas que no tienen normalmente esta actitud, ante situaciones estresantes, como por ejemplo las típicas congestiones en ciudades a horas «punta», no respetan tampoco la distancia de seguridad porque están preocupados por si llegan tarde al trabajo y aceleran de manera brusca sin tener en cuenta la separación entre vehículos».

Según un estudio de la fundación de Seguridad Vial de Audi, Attitudes, cuando nos «topemos» con un conductor que quiere adelantarnos a toda costa y para ello, ni siquiera, respeta la distancia de seguridad, los expertos aconsejan que lo mejor es facilitarles el adelantamiento: «Lo ideal es intentar alejarse del estímulo agresivo de ese conductor», asegura Francisco Alonso, responsable del estudio. De hecho, aunque las estadísticas de Tráfico sólo recogen algo más de 3.000 infracciones por esta causa, hay muchas más. La misma DGT en un estudio realizado entre 1.300 conductores antes de la entrada en vigor del carné por puntos aseguraba que la mitad de los conductores no guardaba la distancia de seguridad y un 6 por ciento se acercaba peligrosamente al vehículo que le precedía.

CONSECUENCIAS
Si te pillan, la consecuencia inmediata es la pérdida de tres puntos y el pago de una multa de hasta 300 euros. Pero lo más grave es que puedes sufrir un accidente o, por lo menos, llevarte un buen susto. Según Luis Puerto, «la importancia del respeto de una distancia mínima se incrementa allí donde el impacto pueda ser más probable y más peligroso, como en atascos en cinturones de grandes ciudades y autopistas de entrada a urbes importantes. Por otra parte, la distancia de seguridad lateral cobra especial importancia cuando tenemos que adelantar a vehículos de dos ruedas, ya sean bicicletas o motos»

A RECORDAR
EL TRUCO.
Medir las distancias, sobre todo si se está conduciendo, no es fácil. Un buen truco es buscar un punto de referencia (un árbol, un poste, una señal) y cuando lo rebase el vehículo que te precede, cuenta mentalmente: «mil ciento uno, mil ciento dos». Esto equivale a unos dos segundos. Si has llegado antes de terminar a ese punto, debes aumentar la distancia de separación. Otra referencia son dos rayas de las líneas discontinuas en carretera.

DISTANCIA MÍNIMA.
En los momentos en los que no puedas dejar la distancia de seguridad ideal, si vas a 80 km/h, deja al menos 18 metros; 25, si vas a 110 y 32 si vas a 140. Es el espacio mínimo para poder reaccionar ante una frenada brusca, según un estudio de la Dirección General de Tráfi co (DGT).

MÁS DÉBILES.
Con los ciclistas y los motoristas hay que extremar las precauciones. No te confíes en los adelantamientos. Recuerda que la distancia de seguridad no sólo debe guardarse con el vehículo que nos precede, sino lateralmente. Para bicis y motos esta distancia debe ser de un metro y medio.

CONDICIONES ADVERSAS.
Con condiciones climatólogicas adversas o de noche, la distancia de seguridad debe ser mayor. El tiempo de reacción aumenta por la falta de visibilidad y la frenada se retarda si no hay suficiente adherencia.

Ayudas seguras
Adonde no llega el hombre, alcanza la tecnología. Algunos vehículos de gama alta incorporan un sistema denominado Advanced Cruise Control (ACC). Es un sensor que lee la velocidad del vehículo que se está conduciendo y el de delante. De esta forma, indica si nos encontramos demasiado cerca de él. El Honda Accord, por ejemplo, ofrece un sistema de asistencia para el mantenimiento del coche en el carril, mediante unos impulsos al volante. Este paquete se completa con un control de crucero adaptativo mediante radar, que mantiene automáticamente la distancia elegida con los vehículos que ruedan delante.

NO PARA TODOS.
El sistema Advanced Cruise Control (ACC), como muchos dispositivos de seguridad, forman parte del equipamiento opcional y están disponibles en vehículos de gama alta.

TIEMPO DE REACCIÓN.
Antes de decidir que tenemos que frenar, el cerebro debe procesar la situación. Para ello, se necesitan varios segundos.

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