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DETRÁS TAMBIÉN: CINTURÓN DE SEGURIDAD EN LAS PLAZAS TRASERAS
Obligatorios desde 1991, todavía el 54 por ciento de españoles se resiste a utilizar en carretera el cinturón de seguridad en las plazas traseras. Las posibilidades de sobrevivir tras un accidente aumentan un 44 por ciento si se lleva puesto, según un reciente estudio de la Universidad de Granada.



A pesar de que las cifras de empleo del cinturón en las víctimas de accidentes han sido mejores en el Puente de Mayo que en Semana Santa, lo cierto es que, año tras año, un tercio de ellas no lo emplea. Su uso está mucho más generalizado en las plazas delanteras que en las traseras, donde, según las estadísticas de la DGT, más de un 54 por ciento en carretera y un 65 por ciento en ciudad, no lo llevan.

Esta situación se da a pesar de los diversos estudios y las estadísticas de casos reales que demuestran la enorme utilidad del elemento de seguridad pasiva que más vidas ha salvado. El último de ellos nos llega del Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Granada, y afi rma que el uso del cinturón en los asientos traseros disminuye el riesgo de muerte un 44 por ciento. Esta conclusión se llega tras analizar los casos de más de 5.200 pasajeros accidentados que viajaban en más de 2.000 vehículos, ocurridos en España entre 1993 y 2002.

Examinando las víctimas por sexo, el informe afi rma que las mujeres tienen un 28 por ciento más de riesgo de morir que los hombres. Las diferencias morfológicas, como una menor masa muscular o el menor tamaño pueden ser algunas de las explicaciones para estos resultados. Tal y como nos comenta José María Pérez, de la Sociedad Española de Medicina de Tráfi co, «la masa ósea infl uye más negativamente en la mujer, quien presenta una mayor descalcifi cación sobre todo a partir de edades medias, por ello las fracturas son más frecuentes, incluso las espontáneas. Además debemos tener en cuenta que muchas mujeres llevan mal puesto el cinturón porque les resulta incómodo, de hecho por ese motivo surgieron las "pinzas" para llevarlo más holgado. Se trata de un elemento de seguridad más incómodo para ellas que para ellos, pero necesario, en todo caso». Conviene comentar que, según los autores del estudio, estas diferencias entre víctimas de distinto género no tienen nada que ver con la severidad del choque.

JÓVENES, BAJO RIESGO
Y también la edad parece ser un elemento determinante a la hora de presentar un mayor o menor riesgo de daños. Los niños, sobre todo sin «sillita», y los más mayores son los que más probabilidades tienen de resultar heridos en caso de accidente. En concreto, los menores de 2 años, un 70 por ciento más, y los mayores de 65, un 407 por ciento. Estos datos tienen su lógica. Los bebés son todavía demasiado frágiles mientras que los ma- yores, según nos comenta José María Pérez, tienen una menor recuperación de la normalidad de las constantes vitales. Los jóvenes de entre 20 y 24 años, por el contrario, son los que menos. Los de entre 15 y 19 también presentan un riesgo bajo. Pensando en las mujeres y también en los más pequeños algunos fabricantes están desarrollando cinturones de seguridad que se adecuan al peso, tamaño y complexión del ocupante.

Un aspecto no tratado en el estudio, debido a que los datos sobre los que se ha trabajado son los que la Guardia Civil recoge en el momento del impacto, es la importancia de la masa corporal en el choque. Así, tal y como afi rma José María Pérez, este índice también infl uye de forma importante en los daños sufridos. De forma que «a mayor IMC -índice de masa corporal-, por ejemplo por encima de 45, que signifi ca obesidad y por tanto, menor masa muscular, el accidente se agrava. Esto es también debido a las alteraciones patológicas asociadas como hígado y bazo más graso, mayor facilidad al sangrado por alteraciones vasculares (aneurismas, etc)».

Centrados
Pero ¿cuál de las tres posiciones traseras es la más segura? Según las estadísticas, los pasajeros ubicados en la plaza central tienen menos riesgo de resultar dañados en un accidente, seguida de los de detrás del acompañante. Concretamente tienen un 25 por ciento y un 18 por ciento menos de posibilidades. Y también la plaza central es la más adecuada para instalar la silla del niño, según el estudio, sobre todo las contrarias a la marcha, mientras que la menos apropiada para este uso es la situada detrás del conductor.

Las embarazadas también
Actualmente es obligatorio que todos los ocupantes del vehículo deben llevar el cinturón de seguridad. No hacerlo está castigado con una multa desde 91 hasta 300 euros. No obstante la Ley de Seguridad Vial permite a las embarazadas, al igual que a otros conductores profesionales como los taxistas, no emplear el cinturón de seguridad cuando el médico así lo estime. Pues bien, en la mayoría de los casos será mejor para ella llevarlo puesto que no hacerlo ya que no sólo la vida del bebé, sino la suya propia, estará en juego en caso de impacto. Dispositivos como el Be Safe que bajan la banda inferior por debajo de la tripa, a la altura de la pelvis de lado a lado, es una buena solución.

Fuera dudas
- No llevar puesto el cinturón multiplica por cuatro el riesgo de muerte en un accidente.
- Aunque muchos piensan lo contrario, salir despedido del vehículo en caso de siniestro por no llevar el cinturón disminuye las posibilidades de salir vivo.
- Dejar holguras en el cinturón por no ajustarlo anula su eficacia. No emplee pinzas ni elementos similares.
- El airbag no sustituye al cinturón, sino que están diseñados para trabajar de forma conjunta.
- El uso del cinturón es también efectivo en caso de vuelco o inmersión del vehículo, ya que evitará los golpes que podrían dejar inconscientes a los ocupantes.
- Los niños menores de 1,50 metros de estatura deben emplear sistemas de retención homologados adecuados a su peso y tamaño. La plaza central trasera es la más segura.

Peligro de aplastamiento
Muchos automovilistas desconocen que aunque ellos lleven puesto el cinturón, si la persona que se ubica detrás no lo utiliza, en caso de impacto, la inercia hará que su peso les aplaste. Incluso circulando a velocidades bajas.

Para hacernos una idea, un pasajero de unos 50 kilos de peso que viaja en el asiento trasero del vehículo sin ningún sistema de retención, a una velocidad de apenas 50 kilómetros por hora, puede producir una fuerza de 3.000 kilos en su desplazamiento sobre el asiento delantero. Las estadísticas de Tráfico tomadas como referencia para el Estudio de la Universidad de Granada demuestran que los daños en los ocupantes delanteros han sido mayores cuando los traseros no llevaban puesto el cinturón.

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