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Guía práctica para evitar el accidente 2/4
Proseguimos nuestra particular campaña veraniega contra los accidentes. Esta semana, segunda entrega de este centenar de consejos fruto de la experiencia al volante de nuestro equipo redaccional.

31. Fórmula para calcular tu distancia de frenado en circunstancias normales, incluido el tiempo de reacción: el cuadrado de la primera cifra de la velocidad a que vayamos. Así a 90 km/h, 81 metros (9x9); a 120 km/h, 144 metros (12x12).

32. En un viaje largo no te fijes hora de llegada o de paso por determinados puntos. Un atasco, un accidente o cualquier imprevisto puede retrasarnos. La solución entonces no pasa por recuperar el tiempo perdido yendo más deprisa de lo que estamos capacitados por condiciones de tráfico, vehículo y cualidades de conducción. Si alguien te espera, notifica telefónicamente tu retraso. A partir de este momento tu actitud al volante será más distendida.

33. Los atascos y retenciones prolongados estresan. Aumenta la fatiga y el cansancio por la tensión que se acumula; se altera la atención; se puede producir un entumecimiento muscular que luego disminuye la reactividad; y se dispara la agresividad al estar en un espacio cerrado inmóvil tanto tiempo.

34. Ante una detención repentina, frena lo máximo posible sin quedarte pegado al vehículo que te precede dejando cierto espacio de seguridad posible. Estate pendiente del vehículo que llega detrás vigilando que ha detectado la situación. Si observas alguna irregularidad, aprovecha esa distancia de seguridad extra para acercarte al coche de delante o si barruntas un alcance, escapa si puedes por la derecha.

35. Los carriles de aceleración son para acelerar e incorporarnos a la vía principal con suficiente velocidad para adaptarnos a las condiciones del tráfico. Aprovéchalo hasta el final. Intenta evitar paradas al final del mismo dosificando la velocidad en el periodo de aceleración. Nunca te incorpores despacio: podrían alcanzarte por detrás y causar un grave accidente.

36. Humildad. Ve a tu ritmo y no pretendas imponerlo a nadie. Facilita el adelantamiento circulando por la derecha.

37. No seas de los que ven un camión en el horizonte e inmediatamente cambia de carril para adelantar sin mirar por el retrovisor por si algún coche más veloz que el tuyo viene por el carril derecho. Ten en cuenta que puedes provocar una colisión si este coche no percibe tu maniobra o no calcula bien la diferencia de velocidad. Adelanta cuando puedas y siempre preparando la maniobra.

38. Adelantamiento en autovía a dos camiones separados por, al menos, 150 metros. Seamos solidarios con el tráfico: delito tiene que arranques el adelantamiento sin previsión y taponando a los vehículos que vienen a más velocidad que tú por el carril izquierdo, pero una vez superado el primer camión, échate a la derecha. Tienes espacio para mantener tu velocidad, ser adelantado e iniciar la nueva maniobra de adelantamiento sin generar tensiones y riesgos innecesarios.

39. Utiliza los espejos retrovisores. Son nuestro principal salvoconducto. Se debe controlar tanto lo que pase por detrás como lo que sucede por delante. Mira antes de iniciar cualquier maniobra. Primero mirar, luego cambiar de carril.

40. En las salidas de autovía, abandona el carril derecho lo más pronto posible y procura no frenar hasta encontrarte en el carril de deceleración. Si circulas por el carril izquierdo no esperes a cambiar de carril en el último momento.

41. Al prepararte para un adelantamiento no sólo hay que observar la actitud del conductor que nos precede sino también el ángulo de la rueda delantera izquierda del vehículo adelantado. Esta información sirve para saber si un conductor distraído se va a cerrar sobre su carril o va a cambiar de carril.

42. Ábrete mucho al adelantar. Exageradamente si quieres. Cuanto más te separes del coche de delante más campo de visión tendrás y así asegurarás los adelantamientos.

43. No te pegues al coche de delante y cuando comiences a adelantar, lleva ya más velocidad que el de delante.

44. En trayectos cortos los conductores perciben menos el riesgo y no asumen la posibilidad de tener accidentes, por lo que son menos precavidos, conducen más por la noche bajo los efectos del alcohol y utilizan menos los sistemas de seguridad, como el casco o el cinturón.

45. Hazte ver en un adelantamiento. Luces, bocina... Los ángulos muertos en el vehículo adelantado pueden provocar accidentes.

46. Antes de adelantar a un ciclista señala la maniobra con el intermitente para prevenir al vehículo que nos sigue. Ya en pleno adelantamiento, no dudes en echarte todo lo posible a la izquierda: el ciclista puede hacer un quiebro inesperado para evitar un obstáculo o por inestabilidad en su marcha.

47. Giro en carretera a la izquierda. Señala en todo momento tu maniobra con el intermitente. Si tienes que permanecer en el centro de la calzada esperando a que pasen los vehículos de enfrente no dudes en poner las luces de emergencia para advertir de una situación anormal. Comprueba que tu maniobra ha sido apreciada por los vehículos que te siguen por si alguno tenía intención de adelantarte en ese momento. Sé consciente de que los siguientes vehículos han reducido la velocidad o se apartan para esquivarte. No gires las ruedas hasta que estés completamente seguro de que la maniobra puede ser realizada sin riesgos. Así evitarás que si hay un alcance por detrás te envíen al otro carril con la consiguiente posibilidad de volver a ser arrollado.

48. Cuando circules con vehículos estacionados tanto a izquierda como derecha, extrema la precaución y presta atención a detalles que pueden delatar maniobras en estos coches estacionados: un conductor al volante, un intermitente encendido, ruedas giradas hacia la vía... Del mismo modo, en un vehículo estacionado con ocupantes dentro, el riesgo de apertura inesperada de una de las puertas es grande.

49. Resulta inútil enervarse con un conductor indeciso que no previene sus maniobras o ante un conductor poco hábil en dificultades. Nuestra actitud podría potenciar negativamente su actuación generando incluso un accidente. De igual modo, hay que mantener la calma ante un anciano cruzando la calle. Un conductor agresivo le hará sentir miedo y logrará que sus movimientos se entorpezcan.

50. Acabas de hacer un tranquilo viaje de cuatro horas. Lo que no sabes es que has estado técnicamente dormido casi seis minutos. Estos periodos de adormecimiento de breves segundos o con la mente en el más allá hacen que el vehículo quede sin control.

Un mal compañero, el alcohol
El alcohol es una sustancia depresora del sistema nervioso central. Además de tener efecto sobre el cerebro y variar alguna de sus funciones (coordinación, atención, memoria...), su uso continuado también afecta a otros órganos como el riñón, el hígado o el sistema circulatorio. Después de tomar alcohol, apunta el Colegio de Médicos de Barcelona, el estómago y el intestino delgado lo absorben rápidamente, de forma que cinco minutos más tarde ya se detecta su presencia en la sangre. Treinta minutos después ya ha conseguido su máxima concentración. Su velocidad de absorción depende del vaciado gástrico, influido por el tipo de alimentos que se ingieren. Las mujeres y los hombres no metabolizan el alcohol de la misma forma. Una investigación de la Facultad de Medicina de Mount Sinaí (Nueva York) confirma que una de las tres enzimas que descomponen el alcohol es dos veces más eficaz en los hombres que en las mujeres. Por tanto, si una fémina bebe lo mismo que un hombre, los daños pueden ser superiores en aquélla. Los médicos miden la cantidad de alcohol que puede ingerir una persona en unidades de medida estándar (UBE). Una UBE equivale a unos 10 gramos de alcohol y es la cantidad que hay en una caña, una copa de vino o un chupito. Y dos UBE es la cantidad que hay en una copa de coñac o un whisky combinado. Aunque la misma cantidad de alcohol tiene efectos diferentes en distintas personas, los expertos sitúan la frontera del consumo de riesgo en 4 UBE diarias para los hombres y 2 UBE para las mujeres. A la hora de ponerse al volante, al alcanzar una alcoholemia entre 0,3 y 0,5 g/l (3 cañas o dos copas de vino) comienza la sensación de euforia y el conductor toma riesgos que no tomaría estando sobrio. En condiciones normales, la duración media del tiempo de reacción se calcula en un segundo. Desde 0,5 gr/l, el tiempo de reacción tiende a situarse en 1,5 segundos. Ello significa que en un vehículo rodando a 90 km/h se recorren 25 metros en un segundo y 37 metros en segundo y medio.

Prevención de accidentes

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