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Guía práctica para evitar el accidente 3/4
Tercera entrega de nuestra particular contribución a intentar mejorar la seguridad vial en la época estival.

51. El descenso de atención y el aumento de somnolencia puede tener un triple origen: la conducción está a menudo acompañada por ruidos de fondo monótonos y permanentes que terminan por adormecer al piloto y acompañantes; la atención disminuye con el aumento de la temperatura; el ojo y el centro cerebral del sueño están estrechamente relacionados. Una luz de alta intensidad retarda la fatiga, al contrario que la oscuridad que favorece la relajación y el adormilamiento.

52. Párpados pesados, picores en los ojos, bostezos continuos, necesidad de cambiar de posición, calambres y dolor de cuello o en la espalda son signos de fatiga que no hay que subestimar. Debemos parar aunque la llegada a nuestro destino sea inminente.

53. Unos 1.500 medicamentos pueden producirnos somnolencia o alteraciones al volante. Entre estos están todos los tranquilizantes y somníferos, además de los antialérgicos, analgésicos, tratamientos contra la hipertensión, antiepilépticos, hipoglucemiantes y determinados colirios, antibióticos y antiinflamatorios. Mira los prospectos y no te la juegues.

54. Si eres consciente de que se te ha ido alguna vez el santo al cielo durante unos breves segundos, es el momento idóneo para hacer una parada.

55. De noche se suele mantener un diferencial de velocidad alto con los camiones. Algunos de éstos, cuando marchan en caravana, sobre todo en el norte de Europa, cambian de carril muy repentinamente después de haber puesto el intermitente apenas un instante. Truco defensivo: con cierto margen pueden enviarse dos ráfagas cortas de luces antes de entrar en zona de riesgo. Con ello advertimos al conductor que estamos a punto de adelantarle.

56. Ante una frenada de emergencia hay que apretar el pedal al máximo. Si nuestro coche monta ABS, así hasta el final, intentando esquivar el obstáculo. Si no tenemos este elemento, en el momento que notamos el blocaje, soltamos un poco para evitar la pérdida de control de trayectoria por inestabilidad y falta de direccionalidad.

57. Para evitar un obstáculo que aparece bruscamente, lo fundamental es perder velocidad antes de dar el mínimo golpe de volante. El movimiento de volante aceleraría la transferencia de la masa y podría provocar el derrapaje o el vuelco.

58. Ir en fila a velocidad media o alta se puede convertir en peligroso en caso de brusca deceleración. Piensa siempre en una posible escapatoria. Si circulas por el carril de la derecha no dudes en usar el arcén para evitar el choque.

59. Antes de ponernos al volante limpiaremos el parabrisas -por dentro y por fueray todas las superficies acristaladas como retrovisores y faros -unos faros sucios reducen su luminosidad un 30 por ciento. También verificaremos el nivel del líquido limpiaparabrisas, teniendo en cuenta que los insectos estrellados harán que necesitemos más líquido en este viaje estival.

60. Ojo con accionar el limpiaparabrisas con el coche rodando ya que perderemos la visión directa de la carretera durante unos segundos -además muchas veces los restos de insectos resecos se esparcen por el cristal ensuciando más el campo de visión. Aprovechemos las paradas a repostar o a descansar para limpiar correctamente el cristal. Tampoco debemos olvidar unas escobillas limpiaparabrisas en condiciones para limpiar con eficiencia, algo aún más importante si topamos con alguna tormenta veraniega con lluvia torrencial. Pero no olvidemos que las escobillas no son rascadores. Simplemente están diseñadas para empujar gotas de agua, por pequeñas que sean. Usándolas en lugar de un cepillo de lavado sólo sirve para impedir que luego arrastren correctamente el agua.

61. Antes de cargar el coche, ¿has comprobado que la rueda de emergencia está hinchada? ¿Y seguro que tienes en la guantera el libro de utilización del coche para saber cómo cambiar una rueda?

62. Si nuestro hijo es de los que se marea, los especialistas nos recomiendan que no les hagamos viajar con el vientre vacío. Antes de salir, que tomen un tentempié ligero, rico en glucosa, pero sin bebida. Incluso es bueno que tomen algún bombón o chocolate en el trayecto.

63. Ojo en las áreas de servicio y descanso. Aparquemos en los lugares habilitados al efecto. Piensa que estás en una zona donde puedes encontrarte coches acelerando o frenando a velocidades peligrosas. Primero, que descienda un adulto y después que dé salida a los pequeños cuando no vea peligro.

64. Si eres de los que tu coche te preocupa lo justo, al igual que su estado y mantenimiento, intenta que esté supervisado por un especialista antes del viaje vacacional. Obligatorio para no llevarnos un susto el buen estado de equipo de frenos, dirección, amortiguadores y neumáticos, además del resto de elementos mecánicos. Y piensa que una avería en ruta es siempre mucho más cara y engorrosa que una revisión en casa, además de generar un riesgo el estar tirado a pie de carretera.

65. Carga el coche, si es posible, la noche antes de salir de viaje. Evitarás arrancar por la mañana con un stress suplementario porque no te entra todo el equipaje, porque se alarga la tarea de carga y ya sales con un retraso no previsto.

66. No olvides, si tu coche va a ir cargado hasta los topes, aumentar la presión de los neumáticos como indica el fabricante. Las presiones correctas, en el libro de mantenimiento, en el canto de las puertas delanteras...

67. En protección infantil el mejor material mal utilizado se muestra ineficaz. Toma el hábito de atar a los pequeños antes de arrancar. Sé inflexible. Muy pronto el niño va a saber liberarse por sí mismo. Sea por juego, sea para cambiar de posición, para tumbarse en la banqueta... También debes verificar cada cierto tiempo que el niño no se haya soltado sin decir nada. Si es así, detente y vuelve a atarle. Es indispensable que los pequeños comprendan que ir sujeto en el coche no es negociable.

68. Puertas y ventanillas bloqueadas para los más pequeños. Innegociable. Evitarás sustos para ellos y para ti al volante. Del mismo modo, si puedes, que un adulto viaje en el asiento trasero con los más pequeños. Estarán más tranquilos, evitarás trastadas y tendrás un viaje más llevadero.

69. Si viajas con pequeños, las paradas deberán ser más numerosas que en una situación normal. Los niños si se aburren, están cansados o no se encuentran bien, dan la lata alterando los nervios del conductor...

70. El equipaje es demasiado grande para ir en el maletero y hay que recurrir a la baca. Compruebe el anclaje de las barras a la carrocería. Utiliza cintas que se tensan en los extremos y evita cuerdas o pulpos. No debe haber cintas colgantes una vez anclada la carga: la velocidad las puede transformar en peligrosos látigos.

71. Nada suelto en el habitáculo y menos en los asientos traseros. Ante un accidente cualquier objeto se puede convertir en un misil capaz de herir e incluso matar a un pasajero.

72. Siempre vigilante: un coche potente a baja velocidad, o que frena repentinamente, sin trayectoria uniforme, corrigiendo su dirección constantemente... Casi seguro que esté hablando por el móvil. Y si no, su conductor puede ir algo borracho.

73. El móvil en el coche: siempre a mano por si surge una emergencia, pero apagado mientras conducimos. Graba un mensaje antes de salir informando a quien llame de que estás viajando, que te deje el recado y que cuando pares o llegues a tu destino le devolverás la llamada.

74. Si circulamos de noche, especial atención a nuestros faros. Una carga distinta a la habitual hace que los faros apunten donde no deben, perjudicándonos a nosotros -no vemos lo que tenemos que very a los que vienen de frente -deslumbramientos. Regúlalos correctamente antes de salir y con el equipaje cargado.

75. Siempre alerta en un adelantamiento para que el vehículo que nos precede no vaya a adelantar a su vez. Avisémosle con una ráfaga de luces, por ejemplo. También, fijémonos, mirando por nuestros retrovisores, que nadie intenta adelantarnos a nosotros. Señalicemos con el intermitente, hagamos la maniobra rápidamente y con decisión y volvamos a la derecha en cuanto nuestro retrovisor derecho nos avise de que ya hay espacio suficiente para no entorpecer o asustar al vehículo adelantado.

La importancia de la estabilidad
En la Unión Europea, alrededor del 28 por ciento de los vehículos que se venden cada año están equipados con el Programa Electrónico de Estabilidad (ESP). En 2010, según Bosch, esta cifra podría subir hasta el 50 por ciento. Este elemento tecnológico incrementa sustancialmente la seguridad en la conducción. Según la Federación de Entidades Aseguradoras en Alemania, el 60 por ciento de los accidentes con resultados mortales tienen como causa inicial la pérdida de control del vehículo por derrapaje. La función fundamental del ESP sigue siendo la misma desde el inicio de su fabricación en serie en el año 1995. El sistema identifica movimientos de deslizamientos y, a través del motor y del frenado individual de las ruedas, mantiene el coche en la trayectoria marcada por el volante. Básicamente, el control de estabilidad convencional propone el frenado de la rueda trasera interior en una situación de subviraje (el vehículo no obedece al giro de la dirección y tiende a seguir recto).

Si se trata de una situación de sobreviraje (el eje posterior intenta adelantar al anterior), el ESP frena la rueda delantera exterior de la curva, jugando con la inercia de las masas para modificar ese deslizamiento lateral. Pero hay que tener en cuenta que las leyes de la física son inalterables para cualquier sistema. Por ello, un error por exceso de velocidad, que nos llevara a superar por mucho la capacidad de adherencia de los neumáticos, no tendría solución. Mercedes habla que desde que están utilizando el sistema ESP en serie en todos sus modelos, el porcentaje de accidentes con automóvil de la citada marca en relación con los "accidentes de tráfico totales" se ha reducido un 25 por ciento en Alemania (se consideran "accidentes de conducción" aquéllos en los que el conductor ha perdido el control de su vehículo sin que otros hayan tenido que ver en ello). Toyota, por su parte, ha realizado un estudio sobre un millón de accidentes con daños a personas y ha llegado a la conclusión de que el uso en serie del sistema ESP podría reducir a la mitad el número de accidentes graves. Desde julio de 2004, todos los coches nuevos de la Unión Europea incorporan ya de serie el sistema antibloqueo de ruedas (ABS); en 2005, será el control de estabilidad (ESP) el protagonista.

Prevención de accidentes

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