DROGAS: se buscan soluciones
Aún no se pueden hacer controles en carretera
Media de edad: menores de 40 años; sexo: varón, y lo que es peor: reincidentes. Un hospital de Granada ha detectado en más de la mitad de los pacientes ingresados por accidente de tráfi co, consumo de drogas.
Los datos recogidos por la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Virgen de las Nieves de Granada son más que preocupantes. Entre el 55 y el 58 por ciento de los pacientes ingresados después de haber sufrido un accidente de tráfico, habían consumido algún tipo de estupefaciente. La mayoría son varones -78 por ciento- de menos de 40 años y es el cannabis, la cocaína y el alcohol, por este orden, las sustancias más consumidas. «La mayoría de ellos son conductores que han sufrido otro accidente con anterioridad. Una vez ingresados, su índice de mortalidad es del 15 por ciento. Estos pacientes son derivados inmediatamente a la UCI, porque los siniestros que suelen provocar son de extrema gravedad y muchos de ellos presentan secuelas de por vida», asegura el Doctor Enrique Fernández Mondéjar, coordinador del estudio y director de la revista «Medicina Intensiva».
El equipo médico responsable del estudio asegura que nos encontramos ante una nueva realidad: «Nuestros datos sugieren que el alcohol parece haber sido desplazado de su triste liderazgo y otras sustancias psicoactivas pueden haber cobrado protagonismo. En concreto, el cannabis y la cocaína han sufrido un espectacular aumento». Por otro lado, recientemente se ha conocido que España es el primer consumidor del mundo de esta última sustancia.
Sin embargo, si nos remitimos a los datos facilitados por el Instituto Nacional de Toxicología de 2004 (últimos datos disponibles), de 1.349 autopsias realizadas, un 5,8 por ciento había consumido alcohol y drogas y un 7,6 por ciento, además de estas dos sustancias, El informe destaca los casos en los que el fallecido presentaba una mezcla de alcohol y cocaína, que asciende a un 5 por ciento del total de la muestra. Ahora bien, el porcentaje de conductores que sólo consumieron drogas asciende a un 3,9 por ciento y el de aquellos que además ingirieron medicamentos es del 6 por ciento.
JÓVENES: FOCO PRINCIPAL
Aunque, según los datos facilitados por el Instituto de Toxicología, parece que las cifras no son muy elevadas, también debemos tener en cuenta que el consumo de cannabis en España, según el Ministerio de Sanidad, ha aumentado un 50 por ciento desde 1995 a 2003. Por otra parte, la experiencia del Hospital de Granada hay que situarla en un contexto muy concreto: «Granada es una ciudad universitaria. Los jóvenes salen de noche y muchos de ellos consumen drogas y alcohol», nos explica Mondéjar, lo que quiere decir, que una vez más, los jóvenes son más suceptibles de mezclar conducción y, en este caso, drogas.
Pero el problema principal de este peligroso binomio es la dificultad de detectar su consumo, sobre todo, a pie de carretera. De momento, no hay ningún aparato fácil de manejar y práctico como lo son los etilómetros para evaluar el índice de alcohol y lo que es peor, no hay ninguna tasa que determine dónde está el límite legal. Cada sustancia produce una serie de efectos y no está claro que un índice único fuese válido para todo tipo de sustancias. Sin embargo, lo que sí es evidente es que la relación entre drogas y tráfico es lo suficientemente significativa como para encontrar medidas de medición eficaces.
CÓMO NOS AFECTA LA DROGA
Depresoras
En este grupo de sustancias se encuentran el alcohol, los tranquilizantes, los hipnóticos (para tratar el insomnio) y los opiáceos, como la heroína. El efecto depresor que genera en el cerebro se asocia a un retraso en el tiempo de respuesta y deterioro del rendimiento psicomotor, ya que reducen el funcionamiento del sistema nervioso central.
Estimulantes
En este grupo se encuentran las anfetaminas, la cocaína, la nicotina, la cafeína y algunas drogas de síntesis. Producen una inadecuada percepción del riesgo y, por tanto, se adoptan conductas peligrosas.
Perturbadoras
A este grupo pertenecen el cánnabis, la marihuana, las drogas de síntesis y el LSD. Modifi can las percepciones y las sensaciones. Algunas de ellas, como el LSD llegan a producir auténticas alucinaciones.
LOS MOSSOS, PRECURSORES
Los Mossos d’Esquadra de Tráfico han recibido 400 aparatos para detectar el consumo de drogas. Son de usar y tirar y permiten hacer una única prueba, utilizando para ello una muestra de saliva. Hasta ahora, los controles de detección de drogas a pie de carretera se han venido haciendo con un voluminoso equipo, que debe transportarse en una furgoneta policial. De todas formas, aunque el nuevo detector dé positivo, es preciso que un laboratorio oficial haga un contraanálisis de la muestra recogida para ratificar el resultado y dar como válida la prueba. Esto es así porque el Reglamento de Conductores es anterior a la existencia de estos nuevos aparatos y no dan validez legal a los resultados obtenidos por ellos. Aún así, los Mossos pueden inmovilizar el vehículo del sospechoso y prohibirle la conducción. Además, junto con otros diez cuerpos policiales europeos, van a probar otros tantos detectores que ya están en el mercado para evaluar sus funciones.
Prueba rápida de detección de drogas
Recientemente se ha puesto a la venta en algunas tiendas de Repsol un detector de consumo de drogas. Se trata de una especie de «predictor», que comprueba a través de la orina si se ha ingerido algún tipo de sustancia. Está compuesto por un pequeño recipiente donde se deposita la muestra y una especie de cartón plano, con pestañas, que debe introducirse en el envase durante 10 o 15 segundos. Después, se tiene que poner el test en una superfi cie plana y esperar cinco minutos antes de interpretar el resultado. Si aparecen marcadas dos líneas en las pestañas del test, el dictamen es «negativo», si es sólo una, se constata, que efectivamente, se ha consumido alguna droga. Su precio es de 16,95 euros.
© CEPSA 2009. Todos los derechos reservados | Aviso legal