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FATIGA,tan peligrosa como el alcohol Causa el 25 por ciento de los accidentes
Al cabo de 4 horas de conducción, la fatiga se apodera del automovilista si no se toman las medidas preventivas adecuadas. Y el riesgo se agrava si el inicio del trayecto se comienza ya cansado y estresado tras la jornada laboral. AUTOPISTA y el RACE lo han comprobado.
Cuántas veces sale cansado de trabajar y corriendo se va a casa, carga el equipaje, malcome un bocadillo, coge el coche y sale con la familia de vacaciones. Y cuántas veces está poniendo en peligro su seguridad y la de los suyos. No nos damos cuenta, porque la fatiga va apareciendo poco a poco. AUTOPISTA y el Real Automóvil Club de España han comprobado que el riesgo de tener accidentes se incrementa notablemente en aquellos conductores con más de 4 horas al volante. Hay que tener en cuenta que si además añadimos todas las horas anteriores al inicio de la conducción (acumulamos el cansancio de toda la semana, jornada laboral intensa...), el peligro se acrecienta. Y es que, al cabo de 17 horas despierto y en actividad, sus reflejos disminuirán tanto como si tuviese 0,5 gramos de alcohol en sangre, o lo que es lo mismo, haberse bebido un whisky.

DESCANSAR 20 MINUTOS
La fatiga, responsable del 20 al 30 por ciento de los accidentes de tráfico, hace más difícil mantener la atención en la carretera y que nos equivoquemos con mayor facilidad al ejecutar las maniobras. A medida que ésta crece, mayor es el deseo de llegar al destino, más riesgos se asumen y el comportamiento es más agresivo. Por eso, como norma general, para amortiguar sus efectos, hay que descansar 20 minutos cada 2 horas de conducción o cada 150/200 km. Las personas mayores deben hacerlo cada hora u hora y media y con niños las paradas deben de ser todavía más frecuentes. Cometemos un error al pensar que podemos "forzar la máquina" porque nos vemos capaces y porque nuestro deseo primero es el de llegar lo antes posible al destino. Pero a la hora de viajar, lo mejor es olvidarse del reloj. Lo más importante es llegar bien y todo el tiempo que empleemos en mejorar nuestra conducción no será nunca tiempo perdido. Muchos accidentes mortales se han producido por este motivo.

CÓMO RECONOCER LA FATIGA
Según la Sociedad Española de Medicina de Tráfico, el conductor debe fijarse en: -Síntomas en los ojos: parpadeo constante, pesadez y vista turbia, mala fijación de los ojos en las señales, sombras extrañas, restregarse los ojos continuamente. -Síntomas de los oídos: resonar de los oídos, hipersensibilidad a los ruidos, zumbidos anómalos, fallos en la audición... -Otros síntomas físicos: presión en la cabeza, sensación de tener los brazos dormidos, imposibilidad de mantener la cabeza recta, sobresaltos injustificados, movimientos constantes en el asiento del coche, pies fríos y cabeza pesada... -Conductas viales inadecuadas como desviarse ligeramente de la carretera, disminución o aumento injustificado de la velocidad, circular demasiado cerca de otros vehículos, tomar las curvas demasiado pronto o demasiado tarde, pérdida de la sensación de la velocidad, no cambiar de marcha.

ASÍ FUE LA PRUEBA
Para demostrar que la fatiga es mala compañera al volante, RACE y AUTOPISTA realizaron un estudio en el circuito madrileño de El Jarama. El día elegido fue un viernes, con el fin de equiparar más la prueba a la situación real, ya que los usuarios suelen elegir ese día para, tras el trabajo, coger el coche e iniciar su viaje vacacional o de fin de semana.

Se eligieron 16 conductores -no profesionales, de entre 25 y 47 años de edad, que viajaron a bordo de diferentes modelos Ford, y se les dividió en dos grupos. Grupo I: con formación preventiva, y el segundo, Grupo II, sin formación preventiva. El primero, invierte más tiempo en descansar antes de salir de viaje y en realizar paradas periódicas durante el mismo. El segundo, tiene prisa en llegar a su destino y no quiere perder ni un minuto.

A cada conductor se le sometió, por este orden, a las siguientes pruebas: realización de una prueba de autopercepción subjetiva y a una prueba objetiva informatizada para conocer el cansancio psicofísico; conducir el vehículo durante dos horas; unas segundas pruebas psicofísicas; conducir otras dos horas; terceras pruebas; conducir una hora; y cuartas pruebas.

La diferencia entre los grupos (con formación y sin formación) fue que los primeros, en cada una de las paradas, tras las dos horas rodando en pista, caminaron durante 10 minutos, realizaron ejercicios de estiramiento, y comieron algo ligero. Los segundos, conductores sin formación (se trata de conductores que únicamente suelen parar a echar gasolina y aprovechan como mucho para ir al servicio), sólo tuvieron tiempo para realizar las pruebas de evaluación.

TIEMPO DE REACCIÓN
El tiempo medio de reacción de un conductor ante cualquier situación del tráfico y en circunstancias normales se sitúa en torno a 1 segundo. En caso de frenada de emergencia, a una velocidad de 120 km/h, el conductor necesitaría 33 metros para comenzar a actuar sobre el pedal de freno, o lo que es lo mismo, la medida de ocho coches seguidos. Un conductor fatigado, que no cumpla las circunstancias anteriores, se expone a una frenada mucho más larga que, en caso de no ejecutarla en el tiempo y distancia correcta, llegaría a la colisión. Para salvar esta situación, este conductor necesitaría 66 metros, o lo que es lo mismo, la medida de 16 coches aparcados en línea.

Consejo

No salga a la carretera con la mente y el cuerpo cansados. Tras una dura jornada laboral, la seguridad al volante nunca será completa. Lo mejor, descansar antes de salir o -y ésa sería la situación óptimaesperar a la mañana siguiente para ponerse a los mandos del coche relajado y con los cinco sentidos al cien por cien. Y siempre, sin agobios y sin prisas. La playa o la montaña estarán ahí cuando llegue.

Las 10 reglas de Oro
1. A la hora de realizar un viaje largo, usar gafas mejor de lentillas, ya que retrasa la aparición de la fatiga visual.

2. Regular correctamente el asiento antes de iniciar el viaje (el respaldo debe inclinarse a unos 110 grados con relación a la banqueta): retrasa considerablemente la aparición de la fatiga: resposacabezas, respaldo, y volante. La altura correcta del reposacabezas es aquella en la que el centro del mismo coincide con la altura de los ojos.

3. Realizar las paradas oportunas, cada dos horas o 200 kilómetros de conducción, descansar alrededor de 20 minutos.

4. Durante los descansos realizar ejercicios de estiramiento: cuello, espalda, brazos, piernas y tobillos.

5. Descansar durante los momentos previos al viaje: siesta de 20 ó 30 minutos nos hace recuperar las aptitudes óptimas para la conducción.

6. Hacer ejercicio regularmente hace que la fatiga en viaje aparezca más tarde.

7. Mantener un horario laboral razonable antes de cada viaje.

8. Nada de alcohol, y evitar el consumo de nicotina y fármacos que afecten al rendimiento físico e intelectual.

9. Mantener una dieta equilibrada y beber abundante agua a lo largo del día.

10. Evitar conducir durante la noche, pues la atención y concentración requeridos son mayores, lo que permite que la fatiga aparezca antes.

Ejercicios recomendados
Parar cada 2 horas o 150-200 km es muy importante para evitar que se acumule la fatiga en la conducción. Por ello, aproveche cuando pare en una gasolinera, área de servicio o para tomar un café y realice estos simples ejercicios.

Cervicales

1. Lentamente, doblar el cuello hacia delante y hacia atrás.
2. Mover la cabeza, hacia derecha. e izquierda, intentando tocar con las orejas el hombro.
3. Girar la cabeza a ambos lados.
4. Subir y bajar los hombros.

Extremidades superiores

5. Rotar los hombros a la vez.
6. Rotar las muñecas.

Extremidades inferiores

7. Caminar de puntillas y después de talones. Favorece también la circulación sanguínea.
8. Flexionar las rodillas hasta quedar en cuclillas.
9. Rotar los tobillos a la derecha unos segundos y después hacia la izquierda.

Luces, factor importante
Nuestra experiencia personal de hacer viajes de noche es que, sin saber cómo, en los coches con faros de xenón pasan los kilómetros y no te cansan. No sientes nada especial, no es como si fuese de día, pero pasan las horas y no notas los ojos cansados porque hayan hecho un sobreesfuerzo. Si intercambias el coche justo después de conducirlo por uno con luz halógena convencional, encuentras muchas sombras, contrastes inexistentes en el asfalto, un "ruido" que en comparación resulta molesto, aunque es verdad que los sentidos se acostumbran a todo, aunque sea engañándote y obligándote a bajar el ritmo sin que lo notes. Las direccionales apenas se notan en autovía, pero por carreteras con curvas la ganancia es espectacular. Vas mucho más relajado, el faro alumbra donde llevas la vista -generalmente el interior de la curvay ves "todo" lo que esperas sin forzar la vista en absoluto. Estamos seguro de que contribuyen mucho a aminorar la fatiga».

Prevención de accidentes

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