¡CUÍDAME!
Vigilar que los neumáticos se encuentren en condiciones óptimas para circular es garantía de seguridad.
Sólo hace falta que les dediquemos un poco de tiempo; merece la pena.
Si alguien nos pregunta qué componentes
desempeñan un papel más activo en el confort
y en la seguridad de conductor y acompañantes,
seguro que, entre los primeros lugares,
mencionaremos los neumáticos. Un neumático
en perfecto estado dirige la trayectoria del vehículo
en carretera, filtra las vibraciones, participa
en la suspensión, asegura la adherencia
del vehículo sobre el pavimento mojado y participa
en el frenado.
Casi todos los conductores hemos sufrido,
en alguna ocasión, las molestias que conlleva un
inoportuno pinchazo. Hemos tenido que remangarnos
y recurrir al gato hidráulico y a la
llave de cruz para solventar el contratiempo en
el menor tiempo posible. Si ha sido fortuito,
nada podemos hacer, pero sí evitaremos posibles
percances si mantenemos en buen estado
los neumáticos de nuestro coche.
Ojo con la profundidad: INFLUYE EN TU SEGURIDAD
La importancia que adquiere la profundidad del dibujo de
los neumáticos quedó constatada tras los resultados obtenidos
en distintas pruebas realizadas por Midas, con
vehículos similares, uno equipado con neumáticos con
profundidad de 1,6 mm (coche A) y otro con un dibujo de
1 mm (coche B):
- A 50 km/h, sobre terreno mojado, la distancia de frenado
del coche B es superior a la del coche A en un 30
por ciento.
- Sobre firme seco, en una curva a 65 m de radio, el coche
B perdió adherencia más rápidamente que el coche A.
Un neumático en buen estado de
mantenimiento tiene menos probabilidades
de sufrir (y hacernos
sufrir) un percance. Es importante
que dediquemos tiempo a su cuidado,
ya que es uno de los componentes
fundamentales
para la seguridad activa
de conductor y
acompañantes.
Las claves
La vida media de cualquier
neumático es de 40.000 kilómetros
o 5 años, ya que, por
encima de estas cifras, el producto
ha perdido la mayoría
de sus cualidades por un proceso
natural de envejecimiento,
tras el cual la goma se vuelve
quebradiza.
- Se debe homogeneizar el
desgaste de los cuatro neumáticos,
para que su duración
sea la misma. En este sentido,
es recomendable rotar los delanteros
y los traseros cada 5
ó 10 mil kilómetros, sin invertir
el sentido de giro. De
esta forma, llegado el momento
de su sustitución, podremos
cambiar los neumáticos
de los dos ejes a la vez, lo
que permite mantener idénticas
las características de agarre
en ambos ejes (fundamental,
sobre todo, en firme mojado
o deslizante).
- Aunque lo mejor es que los
cuatro neumáticos se encuentren
en perfectas condiciones,
como norma general, se recomienda
que los que estén en
mejor estado se monten en el
eje trasero, porque es más fácil
controlar un coche que se
va "de morro" que si derrapa
el tren trasero.
- Si por cualquier circunstancia
tienes que cambiar algún
neumático, es fundamental
que lo repongas por otro del
mismo tipo, marca y número de
referencia que su compañero
de eje.
- Llevar los neumáticos con
una presión inadecuada
acorta su duración
y aumenta considerablemente
el
riesgo de accidente.
En este
sentido, una
presión baja
desarrolla en el
vehículo la tendencia
a salirse
en las curvas
y, en un firme
irregular, puede
ser la causa de deterioro.
Por el contrario,
una presión excesiva
reduce la superficie
de contacto del neumático
con el pavimento, con el consiguiente
riesgo para la adherencia
del vehículo sobre la carretera,
pudiendo ser, además,
causa de reventones.
- Es de vital importancia que revises,
al menos una vez al mes,
la presión de los neumáticos
en frío. Si el proceso se realiza
en caliente, ten en cuenta que
la presión se eleva de forma
natural entre 0,3 y 0,5 bar. El
folleto de instrucciones de uso
del vehículo contiene indicaciones
precisas sobre la presión
adecuada, según las diferentes
condiciones de circulación (plena
carga, autopista...).
- Es importante que
no olvides controlar
la presión
de la rueda de
repuesto, que
debe corresponder
a la
más elevada
de las indicadas
por el
fabricante del
vehículo para
cada uno de los
neumáticos.
- Comprueba periódicamente
el estado
general de los neumáticos y de
las llantas para revisar que no
hay daños o defectos.
- El estado del dibujo de los
neumáticos te proporcionará
una valiosa información que
te ayudará a prolongar su vida
útil.
Parte central: un desgaste excesivo
de la parte central indica
que el neumático circula habitualmente
con una presión
excesiva.
Parte lateral: un desgaste excesivo
de los costados indica
que lo hace con una presión insuficiente.
Desgaste irregular: un desgaste
irregular es señal inequívoca
de problemas en la
suspensión.
Desgaste excesivo: el desgaste
excesivo de un lado indica
un fallo en el equilibrado y la
alienación.
- Es necesaria la revisión periódica
de la profundidad del
dibujo, índice fundamental para
medir las condiciones de
agarre del neumático. La profundidad
mínima que debe tener
el dibujo es de 1,6 mm. Para
comprobarlo, basta con que
insertes una moneda de un
euro en una de sus ranuras.
Si la moneda se sostiene, la
profundidad del dibujo es correcta;
si se cae, es momento
de sustituirlos.
- Es importante que tengas
en cuenta la importancia de
realizar revisiones en profundidad
de este componente cada
10.000 kilómetros, así como
proceder a su alineación
cada 20.000 kilómetros.
Presta atención a su estado
El caucho sintético de que están compuestos
los neumáticos resiste mal el contacto con
las grasas. Así, una mancha de aceite o
gasolina en el lugar en el que aparcas el
vehículo a diario con la que el neumático
pueda tener un contacto continuo.
Para saber si la profundidad
del dibujo es la óptima, puedes
insertar una moneda de un
euro en una de sus ranuras. Si
se sostiene, no hace falta
cambiar los neumáticos.
Al menos una vez al mes, es
importante que revises la
presión de los neumáticos.
Siempre en frío, sin haber
circulado más de 3
kilómetros.
La vida media de un
neumático es de 40,000 km.
o 5 años. A partir de
entonces hay que pensar en
cambiarlos
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